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¡AYUDA! Tengo una contractura

Por: Emily Oviedo M./ prensa@representacionesag.org

¿Quién no se ha echado la mano al cuello o a la espalda alguna vez por dolor? Probablemente sea debido a una contractura. La contracción muscular se produce porque un músculo aumenta su tensión, por consiguiente, hay un acortamiento de sus fibras, o simplemente por el aumento de tono muscular, que ha pasado de un estado de reposo a uno de trabajo. Cuando es persistente, dolorosa e involuntaria, se le aplica el término de contractura.


Motivos por los que podemos tener una contractura muscular


Si hemos realizado una actividad continuada con una postura inadecuada.

Realización forzada de un ejercicio (por ejemplo, cuando cogemos más peso del debido).

Deshidratación, falta de magnesio y potasio. Las células musculares necesitan agua, glucosa, sodio, potasio y magnesio.

El estrés emocional y psicológico, como la ansiedad y la tensión puede causar una serie de reacciones en el cuerpo que afectan al sistema nervioso causando rigidez en el cuello y tensión muscular.


¿Qué podemos hacer para evitar y tratar las contracturas?


Una de las formas de prevenir una contractura es realizar un buen calentamiento antes de un esfuerzo.


Trabajar el estiramiento de los músculos, y por lo tanto, un buen trabajo de flexibilidad facilitar la recuperación del músculo después del entrenamiento.


Una vez que tenemos una contractura no es conveniente tratarla uno mismo con masajes y remedios inapropiados, lo mejor es acudir a un fisioterapeuta de confianza. La fisioterapia (en otras ocasiones hemos hablado de qué puede hacer un fisio por ti aunque no estés lesionado) te ayudará a descubrir qué tipo de contractura es y cuál es el mejor método para su tratamiento, además, de ofrecerte los consejos adecuados para que puedas aliviar el dolor durante los próximos días de recuperación.


Algunas recomendaciones


1. Antiflamatorios: Ciertos fármacos logran relajar la musculatura y reducir la contracción.

2. Aplicar calor en la zona afectada: Ayudas de este modo a relajar el músculo.

3. Masajes: El fisioterapeuta gracias a un masaje adecuado provocará un aumento del flujo sanguíneo que mejora la recuperación de tejidos, además de reducir la tensión de la zona y evitar el dolor.

4. Estiramientos: Ayudan a relajar el músculo o grupo de músculos afectados.





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