¿CÓMO SOBRELLEVAR UNA SEPARACIÓN CUANDO HAY HIJOS?


En términos generales, las separaciones pueden llegar a complicarse cuando faltan aspectos básicos como la comunicación, cooperación y mediación. Ahora bien, cuando la separación de pareja incluye hijos, es importante, además de la comunicación, cooperación y mediación, minimizar, en la medida de lo posible, el impacto negativo, que de por sí, se llega a generar en los menores de la casa.

CAMBIOS EN LA VIDA DEL NIÑO

La separación o el divorcio de los padres, conlleva una serie de cambios radicales en el estilo de vida del niño, lo que implica un esfuerzo importante de adaptación de parte del mismo. Cuanto más cambios tenga que enfrentar el niño, mayor será el esfuerzo adaptativo que deba realizar y por consiguiente, más estrés sufrirá. En ocasiones, la separación o el divorcio de los padres supone, de forma simultánea, que el niño deje de convivir con uno de los padres, que cambie de casa, e incluso de escuela (y por lo tanto de compañeros). Todo lo anterior, aumenta considerablemente, los niveles de estrés en el niño, viéndose afectadas, gran parte de sus áreas de desarrollo y desempeño.

En general, el problema de la separación o del divorcio no reside tanto en el hecho en sí, sino en el manejo que se dé de la situación. El conflicto que suele rodear a la separación de los padres, es decir, las discusiones, los desacuerdos, los conflictos económicos, la disputa por la custodia de los hijos, afectan directamente al niño. Se ha constatado que el conflicto entre los padres (previo y/o posterior a la separación) es el factor que más perjudica el desarrollo de los hijos, detonando en problemas de conducta y emocionales. El divorcio es el fin de la relación de pareja, y como tal, no debe repercutir en la relación del niño con su padre o madre.

Los efectos de la separación que más comúnmente afectan a los hijos son el estrés, la ansiedad y la alteración del estado de ánimo. Los padres deben prestar especial atención a los cambios en el comportamiento del niño: irritabilidad, hipersensibilidad, pérdida o aumento del apetito, dificultades al dormir, aislamiento, temores y disminución del rendimiento académico.

PAUTAS A SEGUIR

- Informar al niño, de forma conjunta, sobre la separación, evitando el conflicto y asegurando la relación del niño con cada uno de sus padres. La separación es como pareja, NO como padres.

- Minimizar la cantidad de cambios que tengan lugar producto de la ruptura.

- Informar al menor sobre los cambios que se van a presentar permite que el niño anticipe y por consiguiente, disminuya la ansiedad.

- Transmitir la importancia del otro progenitor, garantizando el derecho que cada niño tiene de relacionarse abiertamente con cada uno de sus padres.

- Evitar utilizar al niño como mensajero. Las decisiones sobre educación, economía, entre otros, deben tomarlas los padres, sin la intervención del niño.

- Si el niño manifiesta algunos de los cambios conductuales descritos anteriormente, es importante consultar con un especialista en Psicología Infantil.

¨El divorcio no pone fin a la familia, lo que hace es reorganizarla, puesto que los padres son para toda la vida¨. Folberg (1988).


Por: Dra Eugenia Chacón Salgado,

Máster en Psicología Clínica


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