El Síndrome de Hiperlaxitud Articular en la práctica clínica diaria

Por: Dr. Francisco Brenes

Médico Especialista

en Reumatología y Farmacología

Reumaclinic


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El número de enfermedades sistémicas que atiende el especialista de reumatología en la consulta externa fluctúa entre un 25 a un 50% dependiendo del nivel de salud en que se encuentre. En el otro grupo clasificarían afecciones derivadas de profesiones laborales, las enfermedades reumáticas producto de accidentes de diversas índoles, los reumatismos degenerativos, los reumatismos de partes blandas generalizados como la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, y los localizados como las tendinitis, bursitis y radiculitis; además, una entidad no siempre bien interpretada el síndrome de hiperlaxitud articular (SHA).


DESARROLLO

Este síndrome consiste, en manifestaciones clínicas dolorosas del sistema osteomioarticular; que pueden ser generalizadas o no, y acompañarse de signos inflamatorios y degenerativos articulares, derivados de tener mayor elasticidad articular que la población media general; es decir, ser hipermóvil o hiperlaxo, para lo cual existen diferentes grupos de criterios diagnósticos.


PATOLOGÍA

Esta entidad nosológica, está relacionada con diferentes alteraciones en las fibras de colágeno que forma parte del tejido conectivo, donde se sostienen las células que dan lugar a las estructuras de los diferentes órganos del cuerpo. En la patología de la misma se han observado diferentes relaciones de proporciones anormales del colágeno tipo I y III, fibras colágenas de menor diámetro que las normales, y las fibras elásticas presentan anormalidad en más del 50%, consistente en fragmentación, microcalcificaciones y acumulaciones de depósitos granulo-filamentosos en la matriz intersticial. Estos elementos explican, que muchas veces sus manifestaciones clínicas pueden presentarse en otros órganos y sistemas.


MANIFESTACIONES DEL SISTEMA OSTEOMIOARTICULAR (SOMA)

Formando parte del cuadro clínico de SHA es frecuente encontrar artralgias, mialgias, crujidos articulares, luxaciones y subluxaciones, tendinitis recidivantes, cervicalgias, lumbalgias, dolor de espalda, entre otras manifestaciones del SOMA, que pueden hacerse crónicas y muy limitantes. Con el paso del tiempo, las articulaciones suelen volverse inestables, propiciando la aparición temprana de cambios degenerativos articulares, y predisponer el terreno a la osteoartrosis temprana.


OTRAS MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Estos pacientes suelen presentar además hiperlaxitud en otras estructuras como en la piel, tubo digestivo, globos oculares, arterias y venas, o en cualquier órgano donde exista tejido colágeno que funciona como mecanismo de sostén celular. Además de los signos y síntomas osteomioarticular mencionados, pueden presentar otras manifestaciones clínicas derivados de cualquiera de las zonas afectadas, lo que ha dado lugar a el criterio de Brighton, al evaluar otros tejidos afectados y sumarlo a los criterios de hiperlaxitud de Beighton, ayudando de esta forma a precisar más el diagnóstico de SHA cuando existan dudas en pacientes con más de 16 años.


COMPLICACIONES

El problema va más allá de lo considerado hasta el momento. Si en un paciente que hayamos identificado un SHA, observamos que es obeso, y además, recogemos en el interrogatorio que lleva una vida sedentaria, y que está próximo o clasifica en la tercera edad, evidentemente estas condiciones agravaran el SHA; que aun pudiera empeorar, en los casos que desempeñan labores que los obligue a mantener postura corporales no fisiológicas por tiempo prolongado; como sucede con los barberos, peluqueras, estibadores, o editores y diseñadores que trabajen ante una computadora durante muchas horas, entre otros.


TERAPÉUTICA

Con frecuencia el uso de medidas fisioterapéuticas como el frío y el calor, masajes, y reposo, resuelven la evolución favorable de las manifestaciones dolorosas. Para atenuar el dolor una vez que éste se ha establecido, se debe preferir el uso de analgésicos como; no obstante, cuando se desarrollan procesos inflamatorios como tendinitis, bursitis o artritis, se hace necesario el uso de los aines, incluso recurrir a los esteroides de manera local en infiltraciones, con los que se logran efectos beneficiosos transitorios e inmediatos, que facilitan pasar a actividades musculares rehabilitadoras.


CONCLUSIONES

La hipermovilidad articular y el SHA como manifestación clínica de la misma, si bien no la consideramos una enfermedad grave en todo el contexto de esta palabra, si podemos catalogarla como una complicada situación de salud, que en ocasiones se torna muy difícil de controlar sus síntomas. Es común que antes de pensar en un SHA, se planten diagnósticos como la fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica, los que frecuentemente suelen acompañar el SHA. Menos usual, pero de mayor significado de gravedad desde el punto clínico.


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