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La codependencia: Un pseudo amor destructivo

Por: Dra. Ivonne Cerdas

Msc en Psicología de la Salud y Familia

Instituto de Capacitación Psicológica

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Podríamos describir la codependencia como un tipo de enfermedad que empieza en casa y que está relacionada con la falta de amor propio, el cual fue afectado por la pérdida de la identidad desde tempranas etapas en la niñez y que depende, en una primera instancia, de las figuras parentales o de las personas que cumplieron esa función nutricia emocional.


La codependencia empieza en familias con dinámicas relacionales, comunicacionales, disfuncionales. Este tipo de interacciones familiares hace que el niño dependa demasiado de esa figura parental, a tal punto, que se convierten en personas hiper-vigilantes. Esta hiper-vigilancia convierte a estas personas en controladoras y manipuladoras.


La codependencia siempre tiene su misión: el control, la manipulación y los celos. La persona siempre está pendiente de lo que hace el otro en detrimento de lo que desean hacer ellas mismas, por eso, durante el tiempo de mi praxis profesional me he dado cuenta que la codependencia elimina la independencia, produciendo en los pacientes una anulación de sus propios gustos, intereses, sueños y anhelos, la persona prácticamente se desdibuja asimisma.


Para la persona codependiente siempre va ser importante el agradar y complacer al otro, en detrimento de sus propias necesidades.


Es muy común ver pacientes codependientes, que a lo largo de relaciones tóxicas pierden su propia identidad, porque pasan a ser lo que el otro quiere y no lo que ellos desean, anulándose, en algunos casos, por completo.


Tal y como hemos indicado, la codependencia surge en familias disfuncionales donde las relaciones madre – hijo y/o padre-hijo, tienen un mensaje de amor, de cuido y de protección, por lo que la relación se contradice y llega a manifestarse con momentos de control, explosión, estrés, agresividad de palabras, todo debido al exceso y la hiper cercanía de la relación dentro del hogar, terminando en una relación de amor-odio, que va a replicar en el futuro de esas personas en todas sus relaciones significativas, tanto de pareja como sociales.


Por eso vivir ese pseudo amor es vivir la vida a través de los demás, tratando de cumplir y llenar necesidades afectivas carentes a través del otro.


Todo amor que no produce paz si no culpa, angustia o ansiedad, es una clara codependencia. El amor verdadero debe producir paz y alegría en el corazón de las personas.


La codependencia es el producto de un amor mal sano, que desde el hogar produce en el niño una sensación de no ser amado y rechazado.


El amor verdadero promueve un crecimiento mutuo en las personas, en sus relaciones más cercanas, significativas y de pareja, por lo que no se trata de complacer en todo a la otra persona, pues esto implica un proceso de eliminación propia.


La codependencia parece amor, pero realmente es egoísmo y destrucción mutua. En momentos de mucha frustración, ambas personas codependientes pueden a llegar a ser agresivas y pueden convertirse en personas abusivas o que llegan a tolerar el abuso.


Quiero finalizar con esta frase que resume el tema de la codependencia:


“Las personas fueron creadas para ser amadas, mientras que las cosas para ser usadas. La razón porque el mundo está en caos es, porque hoy en día las cosas son amadas y las personas usadas” - LUDEVINE PATERNOSTRE.

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