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MI FAMILIA ME HACE BULLYING


Por: Emily Oviedo M.

prensa@representacionesag.org

Para muchos niños el infierno no está en la escuela o en la calle, sino en casa. Tener unos hermanos que a diario nos molestan puede ser la mayor de las pesadillas.

Nos parece casi normal poner apodos, permitir que entre hermanos haya peleas y descalificaciones constantes, golpes, etc. Como padres se puede caer en actitudes repetitivas que señalan las fallas o deficiencias de alguno de los hijos y por supuesto las descalificaciones y expresiones violentas entre padres.

La familia extendida también suele ser un terreno fértil de acoso, ya que entre tíos, primos y abuelos se pueden caer en descalificaciones o en la creación de bandos que se relacionan de manera violenta de forma activa o pasiva. Recordemos que la violencia no sólo es física, la violencia también es psicológica y emocional.

Lo primero que debemos hacer es reconocer que estamos siendo victimas de una situación injusta, que no nos merecemos, para poder fortalecernos y luchar. Es muy duro y triste, enfrentarse a la realidad, de que dentro de nuestro entorno más querido estamos sufriendo un cruel maltrato, pero si queremos sobrevivir es absolutamente imprescindible hacerlo.

Es también recomendable romper el silencio y contarlo, aunque dentro del mismo entorno familiar será́ más que complicado encontrar apoyos o simplemente conseguir que nos escuchen. Es tan perfecta la labor de desprestigio que ha realizado el que nos hace bullying, que nuestra imagen se verá absolutamente manchada, con lo cual será́ complicado que nos crean.

Entre las consecuencias mas graves que trae para un niño vivir en un entorno familiar violento están:

problemas de agresividad, dificultades de interacción social, tendencia a interpretar de modo hostil la conducta de los otros, baja autoestima, problemas de egocentrismo cognitivo y social.

Estas afectan fuertemente al niño en la escuela, primero que todo; el rendimiento académico y sobretodo la interacción de este con sus demás compañeros, en casos con los maestros y demás miembros de la institución; ya que debido a todos los problemas y traumas que vive no puede tener un buen desarrollo emocional, social y cognitivo.

Ante esta situación como padres, lo mejor será́ acudir a un terapeuta que nos ayude a afrontar lo que están viviendo nuestros hijos y nos enseñe la mejor manera de afrontarlos.

También debemos pasar más tiempo con nuestros hijos, no necesariamente debemos hacer algo que a ellos les guste o dejar de lado nuestras responsabilidades, hay que, incorporándolos a nuestras actividades, hacer ejercicio juntos, hablarles acerca de nuestro trabajo y permitirles que nos cuenten como estuvo su día, aprovechar para darles consejos que puedan utilizar en la escuela y no olvidar que el refuerzo positivo es ideal para fortalecer sus talentos naturales y por ende su autoestima.

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