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Mi hijo tiene pesadillas, ¿Cómo puedo ayudarle?

Por: Emily Oviedo M./ prensa@representacionesag.org

¿Alguna vez tú has tenido una pesadilla? Es algo que no es agradable. Es posible que hasta los niños de menos de tres años de edad hablen de sus sueños, tanto de los dulces como de los que dan miedo. Casi todos los niños tienen de vez en cuando sueños inquietantes o aterradores. Pero las pesadillas parecen presentarse con mayor frecuencia durante la etapa preescolar, donde es frecuente tener miedo a la oscuridad. Las pesadillas no se pueden evitar del todo, pero los padres pueden preparar el terreno para que sus hijos duerman bien. De este modo, si su hijo acaba teniendo pesadillas, un poco de consuelo por su parte basta para que se tranquilice.


¿Qué debemos hacer?

Debemos hablar con el niño y comentarle que tener sueños y pesadillas es normal. A veces se puede soñar cosas bonitas, y otras cosas feas o que nos asustan. Podemos explicarle que nuestra mente es muy creativa, e inventa muchas cosas. Pero eso no significa que existan de verdad ni mucho menos que vayan a suceder.


También debemos informarle que puede llamarnos si siente mucho miedo, que nosotros estamos en la habitación de al lado, muy cerquita y disponibles si nos necesita.

Cuando nos despierte en mitad de la noche con una pesadilla, es conveniente ir a su cuarto y consolarlo, pero sin encender la luz


A veces basta con que sepan que pueden contar con nosotros para que se acuesten mucho más tranquilos. Lo importante es que no empiecen a tener miedo a sufrir pesadillas. Que anticipen y ya están pensando en que van a soñar y lo van a pasar mal. Cuando nos despierte en mitad de la noche con una pesadilla, es conveniente ir a su cuarto y consolarlo, pero sin encender la luz si es posible, ni darle conversación, ni preguntarle que ha soñado, etc. Eso desvelaría al niño. Un abrazo y unas palabras cariñosas suelen ser suficientes para que el niño se calme, deje de llorar y se vuelva a dormir. Si viene a nuestra cama, lo acompañamos de nuevo a su cama, y allí le consolamos. Suele tratarse de una etapa que pasa sin más consecuencias.


¿Cómo diferenciar las pesadillas de los terrores nocturnos?

Algunos niños presentan terrores nocturnos. Estos se diferencian de las pesadillas en que son mucho más intensos, el niño puede incorporarse, sudar, gritar... son como una pesadilla pero muy fuerte. Otra diferencia es que el niño no llega a despertarse, calmándose progresivamente y volviendo a dormirse sin llegar a ser consciente de lo que ha pasado. Tampoco suelen recordar lo que ha sucedido al día siguiente, a diferencia de las pesadillas que sí pueden recordarse.



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