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Vida de pareja y sobrevivientes de cáncer de mama

Los problemas sexuales después del cáncer de mama están relacionados con calidad de vida, síntomas menopáusicos, estados de ánimo, e intimidad disminuida

Por: Dra. Nadia Srur Rivero

Especialista en Ginecología y Obstetricia

Especialista en Ginecología Oncológica

Hospital La Católica

Hospital CIMA


Teléfono: 2255-2125 / 2246-3458 / 2246-3000


Los problemas sexuales después del cáncer de mama están relacionados con calidad de vida, síntomas menopáusicos, estados de ánimo, e intimidad disminuida.


La sexualidad femenina y la satisfacción de la relación a menudo son impulsadas por las influencias psicológicas y psicosociales. El estado de la relación y la satisfacción con la intimidad de una pareja antes del diagnóstico de cáncer de mama es importante para evaluar preocupaciones posteriores. Es importante estimular la buena comunicación en la pareja, tomar en cuenta que la recuperación de la función sexual completa puede ser hasta tiempo después del tratamiento del cáncer.


Cambios en el cuerpo de la mujer


La imagen corporal puede ser afectada por la cirugía, impactando la imagen corporal y autoestima, (ambas importantes en la salud reproductiva), la pérdida de cabello, hinchazón del brazo (linfedema), cambios estéticos en la piel con la radioterapia y el aumento de peso, lo que ha motivado nuevos tratamientos procurando menor afectación. La quimioterapia puede provocar efectos secundarios (fatiga, náuseas, etc.) que pueden limitar el interés o la capacidad para la excitación.


La menopausia inducida por la quimioterapia puede provocar síntomas vasomotores, síntomas urogenitales (sequedad vaginal), síntomas urinarios relacionados con la falta de estrógeno y disminución de la libido.


La terapia hormonal para tratar el cáncer de mama también afecta la sexualidad. Aunque tanto el tamoxifeno como los inhibidores de la aromatasa pueden afectar la función sexual, el riesgo puede ser mayor con los inhibidores de la aromatasa, asociado a los problemas de lubricación y disfunción, y poca satisfacción con la vida sexual. Según un estudio 93% de las pacientes con esta terapia aquejó presentar molestias en su función sexual, 24% dejó de tener relaciones sexuales y 15.5% interrumpió la terapia con el medicamento.


La sequedad vaginal debido a la terapia hormonal generalmente conduce a la molestias y dolor a la relación de pareja. Las mujeres pueden sentirse desinteresadas debido a querer evitar el dolor que les produce. El manejo de primera línea para ello puede incluir atención ginecológica (humectantes vaginales, lubricantes, dilatadores vaginales, vibradores, técnicas de relajación o ejercicios).


La terapia de segunda línea, incluida la terapia con estrógenos locales (si no está contraindicada), puede considerarse si las terapias de primera línea no proporcionan alivio adecuado. Las sobrevivientes deben participar en la toma de decisiones informadas en cuanto a la terapia hormonal, incluida la coordinación con el oncólogo tratante, discutir los pros y los contras y un resumen de los reportes de estudios hasta la fecha.


Los síntomas vasomotores incluyen calores y sudores nocturnos (no siempre ocurren en la noche). Las estrategias de manejo no hormonales que se han reportado para proporcionar alivio incluyen: medicamentos no hormonales, gabapentina, acupuntura y ejercicio (incluido el yoga).




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